Restringir como sinónimo de Infelicidad

Reactancia psicológica o por qué no nos gusta que nos digan lo que tenemos que hacer.


Ya, ya lo sé, puede parecer absurdo llevado a la alimentación. Si acudo a un profesional para que me ayude a bajar de peso, se supone que estoy dispuesta a cumplir las prescripciones de dicho profesional .... ¿no?

Pues al principio del tratamiento sí, porque tenemos las cosas más o menos claras, la motivación alta y nos dejamos guiar. Pero..... te pongo un ejemplo!!


Vas con tu pareja a un restaurante a cenar, y elijes platos saludables. En el momento del postre se te antoja un postre poco saludable, y tu pareja te dice; "pensaba que estabas a dieta!" Y en tu cabeza algo hace "click" , tu pareja solo quiere ayudarte, solo ha hecho una simple observación, pero tú te pones a la defensiva y tu rabia interior empieza a crecer y piensas; "¿Cómo se atreve a decirme lo que puedo que comer?"


¿Te ha pasado? A mi sí, muchas veces. Por que no nos gusta que nos digan lo que tenemos que hacer. Y lo peor que puede pasar, que después de ese postre, de esa sensación de "yo como lo que quiero", se junto con un pensamiento de "buffff, ya la he cagado con el postre, así que total..." y caiga algo más después o antes de acostarnos. Esto por un lado.



Por otro lado, si la dieta que estás siguiendo es restrictiva, aún es peor. Al principio nos va a ayudar el compromiso y la motivación que tenemos con el objetivo en cuestión, pero según van pasando las semanas, y vas echando de menos ciertas comidas, vas perdiendo compromiso y vas perdiendo motivación. Esto incrementa la probabilidad de tener un atracón, si se rompiera la dieta estricta. Sabes eso de "cuando haces pop, ya no hay stop"?, pues eso....



En general, las dietas suelen empeorar nuestro estado emocional, y esto puede ser un factor precipitante del atracón, ya que nuestro cuerpo va a pedirnos esa regulación emocional. Las emociones negativas se consuelan con comida. Además de esto, la vida está llena de celebraciones, fiestas, reuniones familiares o con amigos, o simplemente, un día, te puede apetecer comer cualquier cosa que no esté dentro de esa dieta estricta, tipo, domingo de peli y palomitas. Es que comer es un placer!!! Por lo que, que nos restrinjan esto, es complicado de mantener.


Somos personas, no somos robots, y no es todo tan fácil como parece.


Yo propongo cambiar la palabra "dieta", esa palabra solo nos lleva a pensar en restricción y ansiedad. Y lo que debería llevarnos a pensar es en iniciar una vida saludable. Cambiemos el objetivo de adelgazar como única meta posible, la meta debe ser mantenernos sanos, evitar posibles enfermedades, potenciar nuestro bienestar, tanto físico como mental. LA SALUD POR ENCIMA DE LA TALLA. Desvinculándote del objetivo y disfrutando del proceso.



Cuando me preguntan, "ay Noe, es que ayer me salté la "dieta" y me comí.... unas patatas fritas, ¿muy mal, verdad?"... pues siempre les contesto, a ver, ¿las disfrutaste?, ¿disfrutaste del momento y de la comida?, ¿Sí?, pues ya está. Que un día puntual, en un momento puntual, hagas un salto, no va a marcar la diferencia. La diferencia la marca que bases tu alimentación en ese tipo de alimentos. Pero normalicemos todo, ¿qué más da tardar más o menos en llegar a ese peso que quieres ver en la báscula? Si el objetivo es simplemente cuidarte, aprender a comer saludable y mantenerte sano..... ¿qué más da? Disfruta del proceso. Debemos practicar e implementar un pensamiento más flexible, que nos permita vivir y relacionarnos con la comida de manera más relajada. No hay alimentos buenos o malos como tal, opta por comer un alimento como elección, no como obligación y no los catalogues. Agradece los momentos de placer y disfrute con la comida.


Siempre con sentido común, obvio. Cuanto más restrinjas, más posibilidad de atracón. Y los atracones solo nos llevan al sentimiento de culpa, remordimientos, malestar.... esto agota y nos daña psicológicamente y lo peor es que mantiene ese círculo vicioso de pensamiento-emoción-conducta tan relacionado con el acto de comer.


Si tu planificación es flexible, adaptada a tus requerimientos y objetivos, donde te permita libertad de comidas, y pocas restricciones, será más fácil que la mantengas en el tiempo, que generes adherencia, que evites atracones, que te genere más felicidad y abandonarás la relación tóxica con la comida en general.


SÉ FELIZ, CUÍDATE, ES TU RESPONSABILIDAD, PERO SÉ FELIZ.



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