EMOCIONES PRIMARIAS

Las emociones son impulsos que nos llevan a la acción. Yo suelo explicar que las emociones son una viso de nuestro cuerpo para decirnos que algo está ocurriendo, ya sea bueno o malo. Y, dependiendo de ese aviso, así actuaremos en consecuencia.


Las emociones forman parte de nuestra naturaleza y nos ayudan a adaptarnos al medio.


Nos solemos quedar con lo que vemos de los demás a primera vista, de los demás y de nosotros mismos, la forma de comportarnos, de actuar, etc.... Y por esto, las emociones han quedado en un segundo lugar, como si no tuvieran importancia.


Existen unas emociones básicas, son las que primero se manifiestan en nosotros, de hecho, aparecen cuando somos bebés. A medida que vamos creciendo y se va desarrollando nuestro lenguaje y cognición, vamos incorporando emociones más complejas (emociones secundarias).


Esta lista está elaborada por Paul Ekman. Según el autor;


Las emociones primarias son seis; ira, asco, tristeza, felicidad, sorpresa y miedo.


MIEDO; lo que nos protege. Cuando en el ser humano se activa la emoción del miedo, este se prepara para luchar o huir. El cuerpo toma toda clase de decisiones (bombear más sangre, tensar los músculos, respirar más rápido...) para enfrentar a la amenaza. Se trata, en definitiva, de una emoción protectora, imprescindible para la supervivencia.


IRA; Lo que da fuerza. Si bien el enfado es muchas veces percibido como algo negativo, otras veces se convierte en una verdadera fuente de energía (que sirve para sobrellevar una situación)


Un grupo en peligro podría hacer uso de esta energía para defender su territorio. Haciendo uso de la rabia, le estarán gritando a sus enemigos que no se rendirán, que lucharán hasta el final.

Aunque también nos puede llevar a la autodestrucción.


ASCO; Lo que ayuda a elegir. Cuando se rechaza algo por la repugnancia que produce, difícilmente se volverá a elegir ese objeto que desencadenó tal reacción.


La capacidad de sentir asco es innata, aunque los disparadores varían de cultura en cultura. Por ejemplo, la percepción de comer insectos según la cultura occidental y la oriental.


Rechazar algo que no nos beneficia o nos repugna nos va a ayudar a evitar un daño.


TRISTEZA; Lo que nos apena o inspira. Es una emoción poderosa, relacionada con el dolor, la pérdida y el daño.


Puede abarcar desde un simple estado de aburrimiento hasta una profunda depresión. Gracias a la fuerza con que se expresa esta emoción, podemos identificar con facilidad cuando una persona está triste, y podrá brindar, de esta manera, atención o ayuda sin necesidad de pedírselo.


La tristeza nos va a ayudar al cambio para buscar un nuevo estado que nos proporcione bienestar, en este sentido, está muy ligada a la introspección y a la reconciliación con nosotros mismos y nuestro contexto.


FELICIDAD; Lo que nos hace bien. La emoción del bienestar, también conocida como Alegría.


Es una emoción poderosa porque favorece la disposición a relacionarse y vincularse socialmente con otras personas. Cuando se está feliz, se despierta la creatividad, la memoria, la resolución de confictos, etc...


Nos ofrece una sensación de seguridad, y nos hace volver a buscarla siempre, es decir, querremos volver a experimentar todo aquello que nos haga sentir felices.


SORPRESA; Lo que no se espera. La sorpresa causa sobresalto. Es una emoción neutra, pues podría llevar a cualquier dirección tanto negativa como positiva.


Nos sirve como camino, o tránsito, a otras emociones, es decir, nos ayuda a situarnos y orientarnos a una nueva situación, además de focalizar nuestra atención en algún estímulo no planeado.


Así, puede ser previa a la alegría o al enfado.


Es muy importante ir reconociéndolas, y entendiéndolas, ya que así podremos detectarlas, trabajarlas y relacionarlas con nuestro contexto....


LA ALIMENTACIÓN


Cuéntame en comentarios, ¿cual de las siguientes emociones son las que más te cuesta trabajar? TE LEO!!!!



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